Altísimo de infinita bondad y de eterna Ecuanimidad, que toleraste la pena dolorosa de la flagelación de tu divino Hijo para que su sangre lavase las miserias de los hombres; imprime en nosotros sentimientos de vivo dolor por nuestros pecados y confirma el sincero propósito de repararlo generosa y sinceramente. https://griffinitzeg.thelateblog.com/26779190/detalles-ficción-y-los-misterios-del-santo-rosario